domingo, 3 de septiembre de 2023

No suelo secar mis lágrimas

pues son prueba tangible y 

sensible de que (hay vida) 

después de la tragedia;

y que ésta, a pesar de su desgracia,

logra transformarse.

Nunca estática, nunca en despropósito.

Fluye cual corriente

desbordando a su caudal;

tempestuosa, sin ánimos de concluir

en ligerezas blandas ni tibias. 

Furiosa y fría, 

compasiva a ratos.

El equilibrio necesita del caos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Danza ondulante - Delirios Krónicos

Intentare ver a través del sonido este sonido melancólic, estos sueños desgarrados empapados de una música  que me arrastra hacia un mundo s...