Para:
Animal Collective,
Después de años y años de ser una enamorada de la música, me es sumamente difícil sentirme encantada por un nuevo sonido, algo que me sea totalmente ajeno, mas sentirlo familiar al descubrirlo.
Me pasa exactamente lo mismo con las personas. Creo que es demasiado rotundo y apresurado tener una especie de lista mental de cualidades respecto a tu "alguien ideal". Todos somos, por suerte, asombrosamente distintos y vamos mutando acorde a nuestras vivencias y contexto propio. Por lo que al menos para mí, aquello se me hace imposible. Me fascina dejarme sorprender tanto por mis constantes cambios, como con todo lo nuevo que pueda ir descubriendo a través y de los demás.
Me pasa exactamente lo mismo con las personas. Creo que es demasiado rotundo y apresurado tener una especie de lista mental de cualidades respecto a tu "alguien ideal". Todos somos, por suerte, asombrosamente distintos y vamos mutando acorde a nuestras vivencias y contexto propio. Por lo que al menos para mí, aquello se me hace imposible. Me fascina dejarme sorprender tanto por mis constantes cambios, como con todo lo nuevo que pueda ir descubriendo a través y de los demás.
Hace un tiempo, llegué hasta Animal Collective. Redescubriéndolos desde sus más primitivas raíces, puesto que por YouTube, en mi adolescencia ya me había encontrado con la canción Fireworks, del álbum Strawberry Jam —de mis favoritos—. Sin embargo, en ese momento, mis oídos se sentían más atraídos por la guitarra eléctrica, guturales y sonidos estruendosos en general, por lo que pasaron algo desapercibidos. Por suerte, desde hace ya varios años, me es un cotidiano abrirme a lo desconocido. Y desde la primera nota, el reencuentro con esta banda fue exquisitamente refrescante.
La asimilo como música rupturista, con una maravillosa mezcla de instrumentos. Ninguno es supremacía. Cada cual se destaca por sí mismo, donde lo monótono y repetitivo no es partícipe.
La faceta más representativa de su esencia y que hace un palpable honor a su nombre, se ve claramente en su segundo álbum —al contrario de la norma—, Danse Manatee. Esta particular obra es el corazón del grupo. Su centro crudo, algo así como la masa del pan antes de su cocción. Lo que fue antes de llegar a ser, y a pesar de diferir bastante en términos de madurez musical con sus otros discos, reconocerías de inmediato su sonido, en especial por sus cantos animalescos.
Para mí es el reencuentro con el júbilo de la niñez deseada. Me son energizantes y motivantes. Cuatro artistas proyectando la dulzura que no se vio afectada con el pasar del tiempo, tanto en sus versos como en la melodía. Juegan con la mezcla de lo absurdo y la total lucidez en la composición de una pieza musical deliciosamente auténtica.
Vuelves a ser niño, bebiendo del néctar de ruidos extravagantes y llamativos; gritos aleatorios, voces distorsionadas y otras más melodiosas. Lo "coherente" no es lo que prima, es lo cautivador en lo abstracto y original de su sonido. Y a pesar de lo extraño de esta sonoridad, el manejo de cada instrumento es brillante. Porque si bien un recreo puede llegar a ser algo caótico, siempre hay ciertas reglas que se deben cumplir para que todo siga su ritmo y pueda funcionar.
En sus letras se refleja un color similar. El álbum Feels, por ejemplo, desde lo metafórico, plasma al amor como tema principal. Desde el primer encuentro, la idealización, el enamoramiento, el término y su después —no precisamente en un orden lineal—. También te invitan a la reflexión a través de lo criptico.
Collage rítmico de altos y bajos anímicos, porque nunca nada es plano. Llevándote a sentir que lo melancólico también es un respiro armonioso y una compañía siempre fiel a lo que experimentes en el momento. Después de todo, siempre impregnamos a lo externo con subjetividad, lo que convierte al arte en algo "nuevo" para cada uno de nosotros. Por esto es que la percepción en general y la aceptación de que nunca nada es estático — ni debería serlo— es fundamental.
Todos estamos en el mismo patio de juegos; contemplando y explorando distintas formas, colores y texturas. Mas siempre dependeremos del sector en el que nos encontremos, qué tan curiosos seamos y hacia dónde dirijamos nuestra atención, pues eso finalmente, es lo que forjará nuestra aventura.