este asfalto es crudo e ingrato
aunque mi centro no envidia oscuridades
es el veneno propagado que nunca aprendí a drenar
pútrido y roñoso pálpito cual pretendo es ajeno
mas es propio
más mío que esta máscara que nunca aprendí
apropiadamente a usar
soy como esa lluvia sumisa de madrugada
que nadie nota pues su huella se evapora casi instantánea
dueña de sólo el dolor que provoca el abandono
de los abrazos que dejan en mí y de los que yo dejo en nadie
porque soy esa canción de fondo que a todos agrada
no obstante nadie realmente escoge
el entretanto muerto y lánguido del día que quieres pase de prisa
café en automático que ya no hace efecto
no tengo lo que se necesita
no estoy aquí ni estuve ayer
no soy más que nimios fragmentos de
lo que nunca pude ser