Construí un ferrocarril
Debo todavía reparar su motor.
No lo juzgues aún,
Le avergüenza su humilde y débil armazón.
Debo todavía reparar su motor.
No lo juzgues aún,
Le avergüenza su humilde y débil armazón.
Tiene un dolor punzante en las ruedas
Y un óxido estremecedor.
Está bien si tu mirada lo acaricia,
Pero creo no reconoce la honestidad,
Por ahora solo necesita eso a lo que le llaman piedad.
Todo el tiempo fantaseo con su andar,
Casi como un sueño vívido,
Destellando gracias a su propia luminosidad.
Casi como un sueño vívido,
Destellando gracias a su propia luminosidad.
Pero ambos sabemos que es un imposible,
Sus roturas lo mantienen inservible.
Sus roturas lo mantienen inservible.
Y sin más opción, perecerá tambaleando en la desolación
De no ser visto nunca.
Ni siquiera por él mismo,
Ni siquiera en un opaco y mísero reflejo.
Ni siquiera en un opaco y mísero reflejo.
erayo
ResponderBorrar